- Dioses.
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Vida después de la muerte.
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El faraón.
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Los templos y sacerdotes.
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Leyendas
Música: Samarkanda
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1. Dioses
Existían tantos dioses como consecuencia de la división del país en nomos y ciudades que mantuvieron sus ideas religiosas tras la unificación del Alto y Bajo Egipto, por lo que existían dioses distintos en cada nomo o ciudad.
No obstante la multiplicidad de dioses, existió cierta tendencia al henoteísmo; es decir, a reconocer una deidad única en cada lugar, sin excluir la existencia y el culto a los dioses de otros lugares. Por ello, y dependiendo en cada momento de la ciudad o nomo hegemónico, destacará uno u otro dios.
Durante la época prehistórica, los egipcios divinizaron los fenómenos naturales de los que no conocían su razón, algunas plantas y determinados animales por sus cualidades o costumbres. Más tarde los dioses adoptan forma humana (antropomorfismo), y algunos conservan rasgos zoomórficos de su origen, como la cabeza de animal.
Los dioses se agrupaban en tríadas compuestas por un dios, su esposa y su hijo.
Los dioses eran para los egipcios seres superiores a los que se rendía culto, con sentimientos humanos y poderes. El faraón, considerado un dios, era la unión entre los hombres y los dioses que aseguraba el orden del universo.
Principales tríadas y dioses:
La Tríada osiríaca: Osiris, Isis, Horus
La Tríada tebana: Amón, Mut, Jonsu
La Tríada menfita: Ptah, Sacmis, Nefertem
La Tríada de Edfu: Horus, Hathor, Harsomtus
La Tríada de Elefantina: Cnum, Satis, Anucis
La Tríada de Dandara: Horus, Hathor, Ihy
RA: Es la principal divinidad. Representa el sol.
1
OSIRIS: Señor del mundo subterráneo que contiene las semillas de la vida.
Es el Dios protector de los muertos en el mas allá.
ISIS: Hija de Geb y de Nut. Esposa de su hermano Osiris. Es dama del amor, diosa de la fecundidad, de la alegría y de la
feminidad triunfante. Maga por excelencia, capaz de devolver la vida, pero también de provocar la muerte.
HORUS: Hijo de Isis y Osiris. Señor del Cielo.
Se le representa como un halcón o como a un hombre con cabeza de halcón.
Dios de la realeza.
A
MON: Representado con dos plumas de Halcón que adornan su tocado.
Los animales que le representan son el ganso y el carnero.
Dios del Imperio y patrono de la Monarquía.
ANUBIS: Representado como un hombre con cab
eza de canido, o como un gran perro. Facilita la ascensión del muerto hacia las regiones celestes. Patrón de los embalsamadores.
SET: Hijo de Geb y Nut. Se le representa como una especie de cánido de cola ahorquillada y oreja
s recortadas, o como un hombre con la cabeza de ese animal. Patrón de las tierras estériles.
Turbulento señor de las tormentas.
los textos conservados en los Templos. Se le representa con
el Ibis y el
mono. Su imagen más característica es la de un hombre con cabeza de Ibis.
ATHOR: Diosa del amor y de la alegría, patrona de la música. Su nombre
significa "Morada de Horas" pues es en origen una entidad celeste que recorre el sol. Bajo la forma de una vaca acoge a los difuntos y les protege.
Nut es la diosa que representa el cielo. Hija de Shuy de Tefnut, se une a su hermano Geb. Esta unión no le hace
mucha gracia a Ra que ordena al padre de estos que los
separe, engendrando así; un espacio necesario para el desarrollo del mundo. A Nut se la representa como una mujer con el cuerpo
arqueado sobre la tierra (Geb) y sobre el cual circulan las barcas que
contienen la personificación de los astros. Se dice que engulle
al sol cada tarde y da a luz su forma renovada cada mañana. Shu es el Dios del aire.
2. La vida después de la muerte
Para los egipcios lo más importante no era la vida terrenal, sino la que empezaba con la muerte. Llevaban a cabo desde hechizos rituales, hasta embalsamados y construcciones de magníficas tumbas, cuanto más dinero tenían, más gastaban en su preparación para la muerte.
Los egipcios creían que cada persona poseía un cuerpo físico y un “ka” –una fuerza de vida que continuaba después de la muerte. El ka tenía las mismas necesidades que una persona viva, por eso en las tumbas se le dejaban varios utensilios, comida, adornos… Pero sobre todo necesitaría volver a su cuerpo, por eso los cadáveres eran momificados. Los muertos necesitaban reunirse con su ka para alcanzar la vida después de la muerte pero, como el cuerpo físico no podía viajar desde la tumba al submundo, el “ba” de la persona, o personalidad, lo hacía. Una vez que el ba y el ka se unían, hacían su viaje hacia la otra vida, donde el muerto resucitaba como un “akh” (o espíritu) y vivía para siempre.
2.1. Momificación
Dependiendo del dinero que tuviese el difunto, se le sometía a un tipo de momificaión u otra, esto lo decidía su familia.
A continuación se explicará cómo se realiza el embalsamamiento más suntuoso:
Este trabajo era realizado por sacerdotes especializados.
Primeramente, sirviéndose de un gancho de hierro que introducen por las ventanas nasales, extraen el cerebro.
Después, con un cuchillo se practica al cadáver una incisión en el flanco y le sacan las vísceras.
Y cuando se las han limpiado y rociado con vino de palma, las pulverizan con especias molidas.
Luego rellenan el vientre con mirra pura triturada, finísima casia y toda clase de sahumerios, excepto incienso, y lo vuelven a coser.
Después lo sumergen en un recipiente lleno de natrón (una solución de carbonato sódico), dejándolo allí unos setenta días como máximo, si no la sosa atacaría demasiado la carne.
Pasado este tiempo se saca de nuevo el cuerpo, lo lavan bien, y le llenan el vientre con serrín.
Los operadores juntan fuertemente las piernas del cadáver, lo cruzan de brazos, y lo envuelven totalmente con vendas impregnadas de goma que los egipcios usan generalmente en lugar de cola.
Entonces los deudos se llevan el cadáver a casa y lo meten dentro de un ataúd en la habitación del difunto.
2.2. El libro de los muertos
Servía como herramienta para guiar al difunto en su camino hacia la otra vida y evitar que se equivocase en su camino por no conocer el nombre de algún dios, o cualquier otro tipo de exorcismos y oraciones.
En el Imperio Antiguo los textos funerarios eran inscriptos únicamente en los muros de las tumbas de los egipcios de clase alta. En el Imperio Medio se hicieron disponibles para cualquiera que pudiese afrontar un ritual funerario, y eran grabados dentro de los sarcófagos, para que las momias pudiesen “leer”. Con el tiempo, los “Textos de los sarcófagos” se convertirían en el Libro de los Muertos, utilizado durante el período del Imperio Nuevo.
Los hechizos más importantes eran el que se encargaba de proteger el corazón, órgano considerado muy importante, y la “apertura de la boca”, ya que restablecía los sentidos de la momia para la vida después de la muerte.
El Libro de los Muertos sólo hace referencia a los quince primeros capítulos, que señalan los procedimientos que se han de seguir para transportar al muerto de esta vida a la otra, mientras que el resto del libro explica el viaje que hace el difunto, los obstáculos que debe vencer, los distintos países por los que pasa, etc.
En los últimos capítulos el alma es transportada de nuevo a la tierra y recita una fórmula destinada a las divinidades, para que eviten la descomposición de su cuerpo.
Cuando se producía una crecida del Nilo, fertilizaba las tierras de Egipto. El faraón debía realizar numerosas ofrendas a Hapy para que las aguas se desbordaran en las fechas adecuadas. Gracias a esto las cosechas eran buenas, si no el faraón tenía que realizar una nueva intervención. Esto era así ya que probablemente el faraón conociera las leyes de la naturaleza y supiera respetarlas.
Para gobernar como es debido el faraón debía leer y escribir perfectamente los jeroglíficos, por eso disponía de una gran biblioteca donde poder estudiar los papiros literarios y científicos. El faraón realmente no tenía libertad de actuación puesto que debía seguir un programa muy estricto. Al amanecer, iba solo a la parte más secreta del templo para despertar y rendir culto a la divinidad, la sacaba de la naos para acicalar y vestir de manera simbólica esa estatua. El momento cumbre es cuando elevaba hacía el cielo la estatuilla de la diosa Maat que era la diosa de la verdad, la justicia y el orden eterno del universo.
También se encargaba de la administración. Tras llegar a palacio, recibía al visir, quien compartía los secretos de estado con él presentándole los informes de las provincias, pero el visir hacía un resumen para presentarlo al faraón que posteriormente tomaría las decisiones. El faraón reinaba con una gran esposa real, lo cual no le impedía tener otras esposas secundarias.
4. Templos y sacerdotes
La clase sacerdotal era bastante numerosa y se hallaba clasificada jerárquicamente. Podían casarse y su calidad de vida era alta; no obstante se les pedía que fueran vestidos de determinada manera, que se raparan el pelo, depilarse el cuerpo y mirar por ciertas prescripciones a fin de conservar la “pureza espiritual”. También hubo sacerdotisas, pero estaban relegadas a un papel secundario. Solo era un papel representativo y acabaron convirtiéndose en las concubinas del dios -pero no en sentido peyorativo- teniendo que deleitarlo con sus voces y dando más solemnidad a las ceremonias públicas.
En general las funciones de los sacerdotes eran muy diferentes dependiendo de la jerarquía y también de la época a la que nos refiramos. Los principales templos a parte de sus correspondientes ministros mayores o menores, contaban con encargados de recoger las ofrendas florales, jefe de camareros, supervisor de los graneros, ...lo que venía a significar una especie de pequeños estados dentro del estado Faraónico. Hay que destacar que con el paso del tiempo los miembros del clero llegaron a contar con grandes posesiones de tierra.
5. Mitos
5.1. El mito de Osiris
Seth, hermano de Osiris, envidiaba su poder y popularidad así que lo engañó para que se metiera en un ataúd y lo encerró. Seth tiró el ataúd al Nilo. Isis emprendió la busqueda del ataúd donde se encontraba su esposo y marido Osiris. Pero Seth descubrió que Isis lo había encontrado y esta vez descuartizó el cuerpo de Osiris y esparció sus pedazos. Pero Isis encontró los pedazos y con la ayuda de Anubis embalsamó el cuerpo. Con el poder de la Magia, se convirtió en milano y sobrevoló alrededor del cuerpo de Osiris, al que dotó de la suficiente vitalidad para poder concebir al hijo de ambos, Horus.
5.2. Leyenda de la Maldición y Nacimiento
Nut, la diosa del cielo, y Geb, dios de la tierra se amaban. Ra, movido por los celos, maldijo estos amores a los que declaró estériles, ya que ningún hijo nacería en ningún mes, ni año, y para más precaución, interpuso a Shu, el aire, entre los amantes, de forma que Geb permaneció tumbado en el suelo y Nut arqueada sobre la tierra. Plutarco relata en su Tratado sobre Isis y Osiris que Nut pidió ayuda al dios Thot, quien consiguió, mediante una apuesta con la Luna, la decimoséptima parte de su luz (explicación de los ciclos lunares), con la que creó cinco días epagómenos, en los que Nut dio a luz a sus 5 hijos en el siguiente orden: Osiris, Horus (concebido por Isis y Osiris en el seno materno), Seth y Neftis.
6. Bibliografía
http://www.elinformadordegalicia.es/jms/egipto/egipto2.html
http://www.egiptologia.org.ve/articulos/faraones/paisfaraones/index.php
http://www.tudiscovery.com/egipto/index.shtml
http://www.institutoestudiosantiguoegipto.com/martin_faraon_mago.htm
Autora: Lola
